13 de agosto de 2008

Juguetes (1997): En un mueble viejo, de madera más noble que la piel de durazno, hay discos de vinilo, discos compactos y casetes. Prince sobre una moto púrpura está delante de Todd Rundgren (El efecto del alguna vez popular artista torturado) de cuerpo entero partido en dos. Charly García está atrás de Rick Wakeman que camina entre Enrique VIII y sus ocho esposas. El Álbum Blanco sucede al Sgt. Peppers y a su vez este mira a George Harrison y sus duendes en blanco y negro que le dan la espalda a aquella contratapa por primera vez llena de letras. Nacho Vegas casi desaparecido y escondido detrás de los lisérgicos paisajes andinos de Génesis mira a Johnny Cash póstumo junto a Bob Dylan desconectado. Los cuatro, vestidos de policarbonato de plástico están temerosos de ser aplastados por enormes y coloridos sobres de cartón que a su vez contienen círculos negros llenos de música. Las pequeñas cajitas con cintas grabadas hacen fila segura en un cajón que hace rato no se abre. Algunas son originales pero la gran mayoría son artesanales. Así, The Black Crowes cronológicamente le guarda la espalda a The Faces que a su vez se la cuida a Free. Todas duermen seguras un sueño eterno. Un Salmón que parece cinco guarda un lugar no muy especial igual que los demás; es fácil de pescar, es vecino de Pink Floyd amurallado, en vivo y doble. Pero un disquito de plástico con apenas seis canciones (un EP le dicen algunos) y envuelto en un pequeñito sobre de cartón murmura un leve Ruido Rosa que lo descubre en medio de tanto gigante. Un Cyberpunk vestido de elegante pop hace resonar la canción número dos y se pone a la altura.



12 de agosto de 2008

A song for you (1973): Un ángel en llamas, Ingram Cecil Connor III, descendió de los cielos buscando a Hank sin saber que Hank había subido a buscarlo. Tanto Hank como él tomaron caminos diferentes y nunca se encontraron en un cruce. La conexión únicamente sería cósmica y etílica. El ángel entonces cambió su nombre y en la Tierra decidió ser llamado Gram Parsons. Buscó a Hank en discos, banjos, coca, ácido y alcohol; a veces lo alucinaba traslúcido y otras lo deliraba opaco. Sudoroso y cansado, Gram tomaba la guitarra para llamar a Hank pero venía la musa dolorosa en forma de canción. Gram tenía 26 años -tres menos que Hank- cuando decidió que sus cenizas debían volar al cielo desde el desierto de Joshua Tree. Suficiente fue la cantidad de etílico que corría por sus venas, cuando su amigo vagabundo -al que le encomendó la misión de encenderlo- arrojó la cerilla sobre su cuerpo.

En su mansión, Keith Richards se sirve un trago, desempolva el primer disco de su amigo Gram, lo pone sobre el plato y la aguja surca la tercera canción.

11 de agosto de 2008

Sólo pienso en ti (1974): Rodrigo García Blanca abandonó Bogotá en 1970 para cumplir el servicio militar obligatorio en España, su madre patria. Con su partida llegaba a su final la vida de los Speakers (inventores del rock en Colombia) pero no así su genialidad creativa. Luego de un desafortunado disco con Los Pekenikes, tropezó en el camino con José María Guzmán para fundar Solera grupo germén de CRAG (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán). Cuatro escritores de canciones, vocalistas perfectos y grandes músicos (cualquier parecido con Crosby, Stills, Nash & Young fue pura coincidencia) crearían el álbum Señora Azul cuando hacer canciones llenas de creatividad, libertad y belleza era peligroso. La España franquista no se cansó nunca de señalar y censurar lo que no le gustaba, pero estos cuatro tipos consiguieron burlarla y hacer de este disco una hermosa pieza fundamental del Rock Español.

Una mujer de 45 años mira la repetición de un culebrón venezolano del que sólo ella se acuerda en un canal retro dedicado a las telenovelas. Miguel Bosé suena en una radio "romántica" con un reggae que nunca compuso pero que pocos saben que no es de su autoría. Y un hombre de fina barba blanca, en algún lugar de Cádiz sentado al piano, toca y canta esta canción soñando con su amada.



8 de agosto de 2008

Games without frontiers (1980): Cada 4 años la humanidad concentra su mirada en los Juegos Olímpicos y a su vez la desvía de la guerra eterna que la invade desde la atigüedad misma. No me gusta aguar la fiesta pero mietras miraba la increíble y emotiva inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, por mi mente cruzaban imágenes que me distraían de la pirotecnia oriental. Esclavitud infantil y maquilas con nombre de marca deportiva. Censura de prensa no oficial. Prohibición del internet. Represión estatal violenta. Expansión de la economía de mercado socialista. Y por supuesto, el Tibet.

Pero la paradoja no espanta a la esperanza convertida en deporte, sana competencia y hermandad humana.

Peter Gabriel aburrido del nacionalismo mediático que un concurso de televisión propiciaba escribió esta canción que viene bien hoy y vendrá bien siempre.



7 de agosto de 2008

Last great american whale (1989): Jueves festivo en Bogotá. Se me antoja que este festivo no debería ser. No me gusta su razón, ni lo que conmemora, ni las banderas en las ventanas. No me gustan las banderas. Anoche vi a Mateos resplandecer. Hoy Colombia no resplandece pero se viste de merengue, de real madrí. Yo leo a Melville desde el estómago de su ballena. Este festivo perezoso me incomoda y las noticias me hacen reír. La estupidez política colombiana no conoce límites.

Llamadme Lou. No me piques que sé rascarme duro y puedo ser más incómodo que tú. Desde esta silla vieja todo se ve muy claro y sé bien de qué me rio cuando me rio. Pero sigue, puedes pasar un rato torpe y tranquilo.



6 de agosto de 2008

Cuando seas grande (1986): Que no! Que el rock sólo se canta inglés! Que el rock en castellano es una infamia! Además el rock es para vagos y maricas, o si no vea a toda esa mano de perdidos que dejó el hippismo y las drogas. Todos por ahí en la calle, con una cobija sucia escarbando en la basura a ver qué encuentran para comer. ¿Me escuchó?. Y si quiere tocar guitarra pues aprende guitarra clásica y si va a cantar en español pues canta boleros. Nada de rock. Coja juicio y deje de pensar en pendejadas. ¿Quiere pruebas? Por ejemplo, el Miguel Mateos ese. Ya nadie se acuerda de él. Nos hizo felices a todos con su rock de estadio, nos hizo creer que era posible cantar rock en castellano, que no era sólo una moda, que soñar rock hasta las 5 de la mañana era más que un sueño y que él era el jefe del patio de atrás, o sea de acá. Pero no! Como ya no vende discos, como la radio ya no lo pone, como lo cambiaron por musiquita de color esperanza, y como no es flaco, ni arma escándalos, ni es hijo putativo de nadie, ni hace cine, pues se jodió. Su estatua está cubierta de la patina del olvido.

Nunca vi a Miguel Mateos hasta hoy, pero esta tarde tengo una cita con su rock de estadio, poderoso y vivo. Gracias Miguel, te mando un fuerte abrazo, nos vemos en el Simón.



5 de agosto de 2008

Tattva (1996): Tattva, acintya bheda bheda tattva. Ese es el único verso en sánscrito que he escuchado en la historia del rock y que aún canto como un mantra, sin importarme qué carajos significa. Es la maravilla del pop hecha canción o la maravilla de la canción hecha pop, en sánscrito!!!. Kula Shaker con su álbum K, aderezaban la mitad de la década última del siglo pasado con finas especias psicodélicas, traídas de la india 30 años antes por un señor de apellido Harrison.

Algún chico llegaba del colegio y prendía la tele. Buscaba el canal en el que sólo ponían videos musicales de rock (rock alterlatino, rock clásico, unpluggeds, Beavis & Butthead, metal, pop, noticias mtv y rock de 1996) y cuando se encontraba con el clip de esta canción se perdía alegre, alucinando.



4 de agosto de 2008

Pájaros mojados (2002): Algo en mí pide escuchar a Quique González. Que me pase eso es una cosa rarísima. Las primeras veces, el señor González falló su blanco que era yo, pero de tanto intentarlo ha provocado que me guste len-ta-men-te. Creo que tiene que ver con sus canciones, con su sabor americano(una vez más la palabrita, si la dices al revés...) y su sencillez, sobre todo eso, su sencillez. Parece no haber pretenciones en sus canciones, hechas a la vieja usanza de los maestros de la hermosa Rickenbaker doce cuerdas y eso se agradece y cala profundo. De ser un reto pasa a convertirse en uno de mis favoritos. El proceso a la inversa.

Lunes a media mañana con noticias intrascendentes e intransferibles. Después de un bajón de apenas segundos me acuerdo de esta canción y re-cuerdo, una vez más, dejo pasar. Tontamente sonrío y sigo.