Zona de promesas (1993): Acudo a tu canción-oración, Gustavo querido, para pedirle a lo que creo por tu salud, por tu fuerza y por tu felicidad, que bien has derrochado con genialidad entre miles de corazones que hoy te impulsan amor y vida. Sabes que no miento. Tampoco cuando afirmo que de esta sales vivo.
Mamá sabe bien,
perdí una batalla,
quiero regresar,
solo a besarla.
No está mal
ser mi dueño otra vez.
ni temer que el río sangre y calme,
al contarle mis plegarias.
Tarda en llegar
y al final, al final,
hay recompensa.
Mamá sabe bien,
pequeña princesa,
cuando regresé,
todo quemaba.
No está mal
sumergirme otra vez,
ni temer que el río sangre y calme,
sé bucear en silencio.
Tarda en llegar
y al final, al final,
hay recompensa,
en la zona de promesas.