26 de febrero de 2010

The long black veil (1965): Johnny querido, el planeta Tierra hoy festeja tu nombre, tus 78 años que parecen 300, y 10 canciones que acojonan el alma.

Una noche oscura escribí este soneto para ti, por trazar y mostrarme el camino, por enseñarme la luz al final del túnel. Quisiera que te gustara.


LA GLORIA TRAS EL DUELO

Siempre vistió de negro aunque tenía
el alma clara, algodonada y fuerte,
como su voz profética y clemente
en medio de desiertos de apatía.

Entrañable, nostálgico y furioso,
encontró en la canción la cura para
la fiebre del recuerdo doloroso
y el mandato fatal que nos separa.

Cuando me canta un country o algún blues,
me sumerjo en tristeza y regocijo
y mi espíritu toca el mismo cielo,

siento como los años son la luz;
los errores mi propio crucifijo;
y las marcas la gloria tras el duelo.




25 de febrero de 2010

Handle with care (1988): Huérfanos de padre y madre, y sin dios al qué pedirle algo porque ya tenían todo; los cinco hermanos Wilbury se encontraron por casualidad una tarde de Abril de 1988. Fue en la granja del segundo más viejo, Lucky Wilbury. El hermano medio, Nelson Wilbury, tenía una canción en la cabeza pero no tenía un nombre para ella; de pronto reparó en una frase que se encontraba impresa en una caja de madera en la que su cuarto hermano, Otis, se hallaba sentado.

Otis, al igual que sus cuatro hermanos, era un genio musical y un productor como ninguno. De hecho, era tan bueno que un año atrás había producido el último disco de Nelson y al año siguiente produciría los discos de Lefty y Charly, los otros dos hermanos; el más viejo y el menos viejo, respectivamente.

Volviendo a la frase en la caja, mientras sus hermanos conversaban sobre su horfandad de padre, madre y dios; Nelson supo que dicha expresión era el nombre para la canción que le estaba taladrando la cabeza. Tomó la guitarra y cantó para sus hermanos "Trátalo con cuidado". De la caja a la canción.

Lucky no perdió tiempo, salió de la granja derecho a quitar los trapos que protejían los equipos de su estudio de grabación. Enchufó todo, llamó a sus hermanos y se encerró con ellos a grabar "Trátalo con cuidado". Otis y Nelson se encargaron de la producción. Los cinco tocaron guitarra y cantaron. El más viejo, Lefty, que además se había inventado el rocanrol, decoró la canción con su voz maravillosa para convertirla en una obra maestra. Luego murió.

Los hermanos Wilbury, que ahora eran huérfanos de su hermano mayor, nunca más fueron los mismos a pesar haberlo intentado una vez más. Otis volvió a dirigir una orquesta de luz eléctrica; Charly, el menos viejo de todos, continuó liderando su pandilla de rompecorazones; Lucky se perdió de nuevo entre las cajas de su granja porque no quería ser dios, aunque sabía que lo era; y Nelson, el dulce Nelson, se fue a Japón en compañía de su amigo Eric a tocar la viejas canciones de un grupo que tuvo en Liverpool.

Once años después, Nelson siguió los pasos de Lefty hasta encontrar el cielo de los mejores cantantes y guitarristas de rocanrol.

Hoy Otis, Lucky y Charly han soplado 67 velitas en nombre de Nelson y han cantado "Trátalo con cuidado" en su nombre.



20 de febrero de 2010

Rape me (1993): Mi Nirvana ocurrió así: Una tarde hace ocho años abrí el cajón de Pandora. Rápidamente pasé mis dedos sobre cada casete a la vez que pensaba si quería escuchar lo que iba señalando. Mientras el polvo se quedaba pegado a mis dedos, dejaba atrás cada álbum y selección -mixtape, la llaman ahora- que seguía en el orden de la columna. Recorrí todas las columnas de casetes sin que ninguno me hiciera señal alguna para elegirlo. Nada de lo que había en el dichoso cajón me apetecía esa tarde. O bueno, casi nada. En el fondo encontré una cajita rota y sucia, con su respectiva cinta sin marcar y en estado lamentable. Parecía que había sido usado varias veces para grabar alguna cosa, una encima de otra, una y otra vez. No era mía. Seguro pertenecía a la novia de entonces de mi querido Wolf. La cinta estaba corrida hacia la mitad. Decidí ponerla. Primero llegó el silencio y luego la revelación. Sin esperar absolutamente nada me di de bruces contra la totalidad hecha canción.

Esa tarde hice las paces con Kurt Cobain para siempre. Hoy celebro su cumpleaños.



19 de febrero de 2010

Usted (2009): La luna adorable brilla en el firmamento, únicamente cuando Xoel López y Félix Arias se juntan para crear canciones y las más bonitas armonías vocales en español. Lovely Luna hereda y proyecta la tradición mística de Simon & Garfunkel y Sui Generis, rozada con un estupendo sentido del humor. Dicho de otra forma, de sus canciones emana belleza pura, construída a punta de madera folkie y nervio pop.

Cuando terminaba de escuchar Chang y Eng -su último disco- Félix Arias me sorprendió con algunos de los versos más sencillos y radiantes que haya escuchado en meses. La reaccción fue una sonrisa instantánea, de esas que me salen cuando algo celeste me acuerda de Diana Consuelo.

Usted que hiela mi sangre
cuando olvida tocarme,
de agua salada mi cara
se inunda cuando no me mira.

Usted con pocas palabras
me reveló sabiamente
que el amor tiene ojos grandes
y la amistad grandes pruebas.

Era bastante difícil
darle sentido a mis pasos,
hacer camino del aire
soplar las velas del tiempo.

El afilador con su flauta
nos despertó muy temprano,
haré café mientras tanto
usted encienda el plateta
con sólo abrir los ojos
iluminándolo todo,
desde la estepa hasta el polo,
iluminando el planeta.

Era bastante difícil
darle sentido a mis pasos,
hacer camino del aire
soplar las velas del tiempo



17 de febrero de 2010

Don't look back in anger (1995): Una mañana de 1995 me sorprendió desarmado y decidió alojar la felicidad en mis oídos y mi alma. Sucedía que después de bañarme para ir al colegio encendía la radio, ponía alguna emisora -casi siempre la Superestación 88.9- y continuaba preparando el día. Esa mañana, desarmado y concentrado, encontré amor en una banda de rocanrol. Otra. Más allá de lo que dijeran, incendiaran, amaran u odiaran; sin importarme lo que sobre ellos se decía o cuánto los odiaba la gente -por populares, lenguaraces, clichés o dulzones- sus canciones habían dado en el centro de mi diana. Sobre todo una, con John Lennon volando sobre el ébano y el marfil. El título del disco que guarda tal canción, me revelaba que no mentían. Aquella mañana hizo gloriosas las venideras, y las tardes, y las noches. Desde entonces fui incondicional disco tras disco hasta el final. También lo seré mientras deciden volver a juntarse, y seguiré siéndolo después. La explicación tiene nombre propio: Noel Gallagher.

A veces, cuando echo pajas mentales sobre mi top 10 definitivo de canciones inmortales, esta canción aparece siempre. Es perfecta. Los estadios toman vida cuando es tocada en ellos. Esta versión de 2008, es una pequeña muestra de cuán feliz -de verdá- puede hacer una canción a miles de personas; los coros del coro, de la gente y Oasis, no dan lugar a la duda. Dan en el centro de la diana, al tiempo que cada persona que la canta comulga rocanrol.



11 de febrero de 2010

Your song (1969): Sí, es para Diana Consuelo. Lo demás lo dice Elton...

It's a little bit funny this feeling inside,
I'm not one of those who can easily hide,
I don't have much money but boy if I did,
I'd buy a big house where we both could live.

If I was a sculptor, but then again, no,
Or a man who makes potions in a travelling show,
I know it's not much but it's the best I can do,
My gift is my song and this one's for you.

And you can tell everybody this is your song,
It may be quite simple but now that it's done.
I hope you don't mind,
I hope you don't mind that I put down in words,
How wonderful life is while you're in the world.

I sat on the roof and kicked off the moss,
Well a few of the verses well they've got me quite cross,
But the sun's been quite kind while I wrote this song,
It's for people like you that keep it turned on.

So excuse me forgetting but these things I do,
You see I've forgotten if they're green or they're blue,
Anyway the thing is what I really mean,
Yours are the sweetest eyes I've ever seen.



5 de febrero de 2010

La del pirata cojo (2000): Aunque le avinagren las rosas, él seguirá escupiendo verdades como puños. La última es absolutamente deliciosa:

"Nunca consiguió nadie en España que yo firmara una carta contra la piratería y yo tengo una canción que se llama "La del pirata cojo". Si tuviera 20 años y no tuviera plata robaría todo lo que pudiera en Internet. Nunca me verás como abanderado en una manifestación antipirata"

Una vez más soy yo el que se quita el sombrero.



4 de febrero de 2010

Klara (2009): No siempre se puede ser testigo excepcional de algo excepcional, pero a veces sucede. Y no siempre de dicha experiencia se puede salir bien librado, o al menos, comprendiendo de qué se trata la misma. La noche que vi a Chinoy tocar sus canciones en Bogotá, supe que estaba siendo testigo excepcional de un acontecimiento excepcional, de algo muy poderoso. Supe también que estaba frente a un ser por el que confluyen todas las fuerzas de la naturaleza, que lo construyen y lo despojan de una forma única que se refleja en una bondad que se materializa en algo puro, sus canciones. Poner en palabras dicha experiencia me resulta difícil o casi imposible. Lo acabo de intentar sin fortuna.

Me preguntaba, mientras veía a Chinoy cantar, ¿qué habrán sentido las pocas personas que fueron testigos del poder abrumador y hermoso que emanaba de Nick Drake cuando cantaba? No lo sabré nunca, pero quiero creer que algo así sentí con mi experiencia Chinoy.



2 de febrero de 2010

You and I (2009): Milciendías y una serenata-canción de Wilco. Para Diana Consuelo, por hacerme la felicidad, por hacer hermosa la vida entera, por su pecas y los besos que me da.

You and I, we might be strangers
However close we get sometimes
It's like we never met

But you and I, I think we can take it
All the good with the bad
Make something that no one else has but

You and I, you and I

Me and you, what can we do
When the words we use sometimes
Are misconstrued

Well, I won't guess what's coming next
I can't ever tell you
The deepest well I've ever fallen into

Oh, I don't wanna know
Oh, I don't wanna know
Oh, I don't need to know
Everything about you

Oh, I don't wanna know
And you don't need to know
That much about me

You and I, we might be strangers
However close we get sometimes
It's like we never met

But you and I, I think we can take it
All the good with the bad
Make something that no one else has but

You and I, you and I
You and I, you and I
You and I, you and I
You and I, you and I



1 de febrero de 2010

La nada y tu (2009): Tiene una servilleta "hecha en Colombia" guardada en su mesa de noche. En la servilleta, una canción. En la mesa de noche, muchas servilletas. En la repisa tiene tres discos con su nombre: Alfredo González. El primero se llama "La vida de alquiler" (2004) y es lejano en el tiempo y la distancia, aunque esté al ladito de su corazón y de su credo; el segundo, "Dudas y precipicios" (2008) es su carta de presentación, que lo certifica como alumno adelantado en el oficio de escribir canciones. Bogotá lo sabe. El tercero lleva por nombre "La nada y tu" y será la joya exótica de su corona discográfica. En él canta en lengua asturiana, se sale del margen montando en maquinitas y vuelve a hurgar en la llaga más honda. En mi repisa tengo una copia de ese disco junto álbumes de colegas suyos como Elton John, Dr. John, Ray Charles, Charly García y el eterno Richard Manuel.

Mientas Alfredo González pasa la página de su ex-disquera para empezar de nuevo -más no de cero-, mientras desenrolla las servilletas que tiene en su mesa de noche para hacer un disco nuevo y mientras sigue peleando la contra; decide sorprender Enero con una hermosa imagen lúgubre que le hace total justicia a esta canción, que pega dos veces y duele diez más.